Como explicar que sentí en aquel día…una mezcla de nervios, emociones, esperanza y tristeza, todo mezclado como en una licuadora e inyectado en mi cabeza. Tengo que reconocerlo si, llore como un idiota durante gran parte de mis 14 horas de vuelo y solo pensaba en una idea: “QUE ERA TAN IMPORTANTE PARA SEPARARME TANTOS KILOMETROS DE MI FAMILIA?”
Para quienes me conocen bien saben que me gusta planificar y calcular todo, y así fue a grandes rasgos para con este proyecto, pero esa noche en el avión me invadió algo que tenia metido dentro mío, lo cual no tenia en mis cálculos y mientras fríamente intentaba volver a mis cálculos y planificación de la situación cada tanto me venia un llanto como el que le agarra a Sofy cuando la tenemos que arrancar de los juegos cuando la llevamos a algún parque. A ver tratare de reproducir el momento:
Situación: Sentado en el avión a la altura de Brasil pienso:
Ok a ver veamos: + Primer día busco alojamiento, investigo como viajo dentro de la ciudad, pase mensual, mapas, centros gubernamentales importantes, etc.
+ Segundo día planifico los primeros 10 tramites a realizar en los proximos dias, llamo para pedir entrevista y….
Buaaaaaaaaaa….buaaaaaaaaa…..(15 minutos después)
A ver volvamos a lo concreto….
+ Tercer dia….
Hoy por hoy no se si pueda enumerar mis razones y asegurar que son mas importantes que haber dejado tantos afectos, pero conversando con aquella voz interior que exploto hace 2 años convenimos que todo no se puede en la vida y que si bien dentro de la variable Felicidad la sub-variable “afectos” bajo, el resto de las sub-variables aumentaron considerablemente.
Respecto a mi angustia de hace 2 años disminuyo considerablemente cuando llego al mes Stella y Sofy, pero eso lo dejo para otro post…hasta la próxima…
Adrián